Un equipo internacional de científicos ha logrado identificar por primera vez las denominadas ondas gravitacionales directas generadas en la colisión de dos agujeros negros, según un estudio publicado en Nature. El hallazgo fue posible gracias a la detección, el 14 de enero de 2025, de una señal excepcionalmente intensa bautizada como GW250114, procedente de la fusión de dos agujeros negros de 33,6 y 32,2 masas solares que dieron lugar a uno de 62,7 masas solares. La diferencia entre la suma de las masas originales y la masa del agujero negro resultante se liberó en forma de energía gravitacional.
Las ondas directas son un pulso breve de radiación gravitacional que se emite en el instante exacto en que los dos horizontes de sucesos se funden en uno solo. Analizarlas ofrece información imposible de obtener por otros medios, como la frecuencia de rotación o la gravedad superficial del nuevo horizonte de sucesos, y permitiría comprobar de forma más precisa las predicciones de la Teoría de la Relatividad General de Einstein. El avance fue posible por la reducción del ruido de fondo en los detectores, que ha mejorado notablemente desde la primera detección de ondas gravitacionales, hace ahora diez años. Los autores reconocen que aún queda por verificar si estas ondas directas pueden aislarse de forma sistemática en futuras detecciones.
