Un equipo liderado por Jocelyn Malamy, profesora asociada de Genética Molecular y Biología Celular en la Universidad de Chicago, ha detallado en un artículo publicado en la revista Molecular Biology of the Cell el mecanismo que permite a la medusa Clytia hemisphaerica cerrar heridas en cuestión de minutos y sin formar tejido cicatricial. El hallazgo, realizado en el Marine Biological Laboratory a partir de colonias de pólipos recibidas del Observatorio Marino de Villefranche, describe dos estructuras celulares que actúan de forma secuencial para reparar el tejido epitelial.
En primer lugar se forman los lamelipodios, extensiones celulares ricas en actina que Malamy describe como "tentáculos en forma de pie" con un movimiento similar al de las amebas. Estas prolongaciones avanzan sobre la membrana basal y arrastran a las células hasta cerrar la herida. Cuando los lamelipodios encuentran escombros o desgarros en la membrana basal, entra en juego un cable de actomiosina que se contrae y permite a las células salvar el obstáculo y expulsar los restos.
Si la herida es demasiado grande para que los lamelipodios la cubran por estiramiento, se activa una migración celular colectiva en la que toda la capa epitelial se levanta y avanza como una sábana hasta encontrar el borde opuesto. La investigadora subraya que Clytia ofrece una ventana única al proceso de reparación porque carece de sistema inmunitario inflamatorio y de regeneración capilar, lo que permite observar la mecánica básica de la cicatrización. Malamy anunció que su siguiente objetivo es investigar cómo Clytia repara la propia membrana basal, un proceso aún sin esclarecer en ningún organismo.
