Científicos de diversas disciplinas están cuestionando la integridad de sus investigaciones tras acusaciones de que las empresas de inteligencia artificial, OpenAI y Anthropic, han accedido a sus datos y ideas sin consentimiento. Recientemente, un matemático de la Universidad de Nueva York y un biólogo de la Universidad de Copenhague denunciaron que sus avances fueron utilizados por modelos de IA de estas compañías, generando un clima de desconfianza en la comunidad académica. Aunque ambas empresas niegan haber entrenado sus modelos con los datos de los investigadores afectados, los expertos señalan que la falta de transparencia en el uso de datos por parte de estas corporaciones ha erosionado la confianza. Investigadores como Clément Canonne, de la Universidad de Sídney, advierten que la IA se percibe cada vez más como un competidor hostil que amenaza con publicar descubrimientos antes que los autores originales. Expertos en privacidad, como Jennifer King de Stanford y Bruce Schneier, señalan que los usuarios en cuentas personales enfrentan riesgos altos, ya que los agentes de IA pueden acceder a datos de forma no intencional o 'salirse' de sus controles. Esta situación obliga a los científicos a elegir entre usar herramientas que aceleran la investigación pero comprometen su privacidad, o bien, arriesgar que otros publiquen sus hallazgos primero, creando un escenario de incertidumbre ética y técnica.
