Un equipo de investigadores de la agencia científica australiana Csiro ha presentado lo que califican como el primer prototipo funcional de batería cuántica, un dispositivo que, a diferencia de las baterías convencionales, carga más rápido a medida que aumenta su tamaño. El hallazgo se publicó en marzo de 2026 en la revista Nature y se basa en el fenómeno de la superabsorción: las moléculas de tinte orgánico confinadas entre dos espejos microscópicos separados unos 100 nanómetros se acoplan con la luz de un láser, actúan de forma coordinada y absorben energía a una velocidad proporcional a su número.
Según el investigador James Quach, este prototipo se cargó en femtosegundos y conservó la energía durante nanosegundos, un avance respecto a la demostración de 2022, al lograr extraer por primera vez una corriente eléctrica utilizable. Una de sus principales ventajas frente a los diseños superconductores es que opera a temperatura ambiente, mientras que los superconductores requieren temperaturas inferiores a -150 °C.
El concepto de batería cuántica, teorizado por primera vez en 2015, se basa en el entrelazamiento cuántico para cargar y descargar de forma más eficiente. Expertos como Dario Ferraro, de la Universidad de Génova, subrayan que su valor reside en la velocidad y el control de la entrega de energía más que en la capacidad de almacenamiento. Otros, como Mauro Paternostro, de la Queen's University Belfast, consideran que el diseño superconductor podría ser más práctico a largo plazo por la facilidad para extraer la energía. Los autores reconocen que los efectos cuánticos son frágiles y que aún se requieren años de investigación antes de que estas baterías puedan alimentar dispositivos cotidianos.
