Cientos de personas se congregaron en la tarde del miércoles en localidades del suroeste de Inglaterra para presenciar un eclipse solar parcial, un fenómeno poco frecuente que comenzó en torno a las 19:00 BST, cuando la Luna se interpuso entre la Tierra y el Sol y dibujó una fina luna creciente en el firmado. En Sidmouth, Devon, familias enteras salieron a las calles; una niña de unos ocho años, Charlotte, calificó la experiencia como «una oportunidad única en la vida», mientras que su hermano Charlie describió el ambiente de «mágico» y aseguró que «los niños no han parado de gritar y bailar» desde su llegada al lugar. Varios asistentes aprovecharon el momento para celebrar cumpleaños y aniversarios, lo que dotó a la velada de un marcado aire romántico. La joven Alice comparó el Sol menguante con «Pac-Man», en tanto que otra persona confesó que el oscurecimiento le pareció «un poco assustador». En Cornualles, el comandante Dave Lee, de la Brigada de Paracaidismo de la Royal Navy, saltó desde unos 1.829 metros sobre el castillo de Pendennis en Falmouth en sincronía con el inicio del eclipse, dentro de una exhibición de cinco efectivos de la Royal Navy y los Royal Marines. En los páramos, el narrador David Heathfield explicó la mitología vinculada a los eclipses, en concreto la leyenda sintoísta de Amaterasu, la diosa japonesa del Sol que se refugió en una cueva sumiendo al mundo en tinieblas. Testigos en Bude y en un círculo de piedra relataron una sensación «muy extraña y surrealista», mientras que en West Penwith el ornitólogo aficionado Mark constató cómo la fauna respondía al cambio de luz: las gaviotas y las chovas interrumpieron su alimentación sobre hormigas aladas y regresaron a sus nidos en los acantilados antes de lo habitual.
