Investigadores de la Queen's University Belfast (QUB) han diseñado una celda de batería de flujo imprimible en 3D, basada en hierro y con un coste aproximado de 74 libras, que podría acelerar la transición hacia las energías renovables. El dispositivo, desarrollado por el investigador postdoctoral Hugh O'Connor a partir de las necesidades de su propio doctorado, se ofrece de forma gratuita a la comunidad científica internacional junto con un manual de montaje estilo Ikea. La batería sustituye el vanadio —un metal caro y concentrado geográficamente— por hierro, mucho más abundante y fácil de conseguir, y consta de unas diez piezas, entre ellas membrana, juntas, electrodos y colectores de corriente.
El equipo, coordinado por el investigador Josh Bailey, ha distribuido el diseño a laboratorios de distintos países para estandarizar los ensayos sobre baterías de flujo, un tipo de almacenamiento que retiene energía en líquidos y que se considera clave para compensar los momentos en los que no hay sol ni viento. Hasta ahora, la falta de protocolos comunes ha dificultado la reproducibilidad de los resultados y frenado el despliegue de esta tecnología. Los investigadores ya trabajan en el escalado a stacks mayores para evaluar su viabilidad industrial antes de 2050, fecha objetivo para alcanzar el balance neto cero de emisiones.
