El turismo nacional chino crece con fuerza —en 2025 generó un 16% más de ingresos que el año anterior— y ha disparado una modalidad inesperada: la acampada en coche, popularizada tras la crisis de la covid-19 como alternativa más barata y flexible a los hoteles. El fenómeno se concentra en vehículos eléctricos o de autonomía extendida, cuyos modos de "acampada" y "sueño" transforman el habitáculo en un espacio habitable con cocina, nevera, aseo, karaoke e incluso proyectores 4K. Daniel Wu, director global de marca y marketing de XPeng, explica a Bloomberg que muchos usuarios permanecen una hora dentro del coche tras la jornada laboral para descansar o jugar.
El negocio refleja este tirón: pasó de 113.470 millones de yuanes en 2022 a cerca de 250.000 millones en 2025, según datos recogidos por People's Daily. Los pedidos de vehículos de "nueva energía" crecen a un ritmo diez veces superior interanual, según China Daily, y el 53% de los viajeros que optan por esta modalidad pertenecen a la generación de los 90, atraídos por el ahorro frente al alojamiento tradicional.
La expansión se apoya en una red de recarga pública que supera los 21 millones de enchufes y crece cada año por encima del 50%. Fabricantes como XPeng, Changan —con modelos capaces de vadear ríos— y Geely, a través de Farizon, ya comercializan accesorios y funciones específicas de acampada que convierten al turismo itinerante en una alternativa real a la autocaravana convencional.
