China reta el dominio tecnológico de EE. UU.: claves de una nueva disputa global

Fuentes: The Future, Made in China

China ya no mira a Occidente para imaginar su futuro. El país produce más del setenta por ciento de los drones, vehículos eléctricos, baterías de litio y células solares del mundo, despliega más robots industriales que el resto del planeta junto y supera a Estados Unidos en ensayos clínicos registrados. En 2023 instaló más energía solar que la acumulada por EE. UU. en toda su historia, mientras su producción eléctrica duplica la estadounidense a precios mucho más bajos.

La diferencia se forjó durante décadas de política industrial, inversión estatal sostenida y planificación diplomática. El plan chino de inteligencia artificial de 2017 fijó metas concretas: avances significativos antes de 2025 y liderazgo mundial en 2030. Empresas como BYD, que fabrica el coche eléctrico más vendido del mundo, o Moonshot, cuyo modelo de IA rivaliza con los estadounidenses a una fracción del coste, ilustran ese salto.

En paralelo, la Administración de Donald Trump ha debilitado alianzas, abrazado los combustibles fósiles, recortado el apoyo a la ciencia y desatado una guerra arancelaria que, según el columnista, no detiene el ascenso chino. Xi Jinping presenta la tecnología como el “campo de batalla principal de la competencia internacional” y afirma que “el Este se levanta y el Oeste declina”. Encuestas internacionales sitúan hoy la imagen de China por encima de la de EE. UU. La pieza, basada en entrevistas con el inversor Kai-Fu Lee, el coronel retirado Zhou Bo y diplomáticos europeos, sostiene que nos encontramos ante un cambio estructural de hegemonía tecnológica y geopolítica.