El conglomerado estatal chino China Aerospace Science and Technology Corporation (CASC) logró el viernes la primera recuperación controlada de un cohete orbital reutilizable de fabricación china, hito que supone el tercer caso de este tipo a nivel mundial tras SpaceX y Blue Origin. El protagonista fue el Long March 10B, que despegó a las 04:15 UTC desde el sitio de lanzamiento comercial de Wenchang, en la isla de Hainan, propulsado por siete motores de queroseno. Unos diez minutos después del lanzamiento, la primera etapa descendió de forma autónoma y fue capturada en pleno vuelo por una red de cables tensados instalada sobre una nave en el mar de China Meridional, que frenó el propulsor hasta dejarlo colgado y apagado sobre la cubierta. La etapa superior prosiguió su trayectoria hasta órbita, donde desplegó una carga útil identificada únicamente como CX-26. Las autoridades chinas calificaron la misión como un «éxito completo». El método difiere del aterrizaje propulsivo empleado por SpaceX con el Falcon 9 o por Blue Origin con el New Glenn, y también de la captura con brazos mecánicos que SpaceX demostró con Starship en 2024, lo que abre una nueva vía técnica para la reutilización de cohetes pesados.
