China ha completado el experimento Dixing-3, en el que voluntarios pasaron hasta 30 días sin levantarse de la cama, con el objetivo de estudiar cómo proteger el cuerpo humano ante la transición entre la microgravedad y la gravedad parcial de la Luna. Este ensayo, iniciado en mayo de 2026 y presentado en septiembre, busca validar contramedidas fisiológicas necesarias para misiones tripuladas, dado que ningún ser humano ha pisado la superficie lunar desde 1972. El protocolo obliga a los participantes a realizar actividades cotidianas, como comer y dormir, manteniendo una postura específica que simula efectos de la ingravidez, permitiendo evaluar el impacto en el sistema musculoesquelético y cardiovascular. Según la investigadora Qu Lina, el estudio incorpora también posiciones con la cabeza elevada para analizar las transiciones gravitatorias. Pekín tiene como objetivo oficial llevar astronautas a la superficie antes de 2030, y este experimento forma parte de una línea de investigación que comenzó en 2007. Mientras la NASA apunta a un alunizaje tripulado con Artemis IV en 2028, China desarrolla simultáneamente su nave Long March-10 y su módulo de descenso Lanyue, integrando la adaptación fisiológica en su estrategia de exploración lunar.
