China ha inaugurado en la Región Autónoma Hui de Ningxia el primer centro de datos de inteligencia artificial del país que opera íntegramente con electricidad renovable de origen eólico. La planta genera 4.300 millones de kilovatios-hora al año y evita la emisión de 3,65 millones de toneladas de CO₂. La instalación registra un PUE de 1,15, frente a la media industrial de 1,56 de los últimos cinco años según el Uptime Institute, lo que la sitúa entre las más eficientes del mundo.
El proyecto se enmarca en la estrategia nacional "Datos en el Este, Computación en el Oeste" (EDWC), que busca desplazar el procesamiento hacia regiones occidentales con mayor capacidad renovable para atender una demanda eléctrica que, según Rystad Energy, podría duplicarse en China antes de 2030. La consultora Gartner estima que el consumo global de los centros de datos alcanzará 565 TWh en 2026, y un estudio de Allianz cifra en 286 megatoneladas las emisiones del sector en 2025, un 57% por encima de las previsiones iniciales de la AIE.
En paralelo, la Unión Europea avanza en su marco regulatorio con la Directiva de Eficiencia Energética 2023/1791 y el Reglamento Delegado 2024/1364, que obligan a los centros de más de 500 kW a publicar su consumo. España, donde más del 55% de la electricidad de 2025 fue renovable, se perfila como candidata a albergar infraestructura verde, aunque proyectos como el de Microsoft en Aragón evidencian el reto de adaptar la red a una demanda creciente.
