Un investigador de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China, Li Jin, propone en la revista Defence Industry Conversion in China que Pekín catalogue su flota mercante para movilizarla en caso de guerra, siguiendo el modelo británico de 1982. El plan contempla crear una gran base de datos con las características de cada buque civil —velocidad, capacidad de carga, propietario y cualificación de las tripulaciones— y especialmente de petroleros, semisumergibles y otros barcos susceptibles de prestar apoyo logístico o especializado. Durante la guerra de las Malvinas, el Reino Unido incorporó 58 buques mercantes al esfuerzo bélico mediante el sistema STUFT, transportando tropas, combustible, aviones Harrier y suministros a más de 12.000 kilómetros de sus bases. Li sostiene que la experiencia demuestra que la verdadera ventaja no es disponer de muchos barcos, sino saber de antemano cuáles sirven y cómo se integran en una operación militar. La propuesta incluye procedimientos de movilización, ejercicios periódicos, incentivos para empresas y tripulaciones, y exige que los nuevos buques mercantes se diseñen pensando ya en una posible conversión. En 2018, la fuerza aérea china ya empleó un buque mixto de pasajeros y carga de unas 10.000 toneladas para trasladar una unidad completa a unos 1.852 kilómetros. A finales de 2025, el carguero Zhong Da 79 fue visto con un módulo de lanzadores de misiles, radares y catapultas sobre camiones, lo que ilustra la creciente fusión entre logística civil y plataforma de combate. La diferencia con 1982 es la escala: la marina mercante china es muy superior a la británica de entonces, lo que multiplicaría la capacidad logística de Pekín en un conflicto.
