En Yuncheng, provincia de Shanxi, varias comunidades residenciales chinas han instalado sistemas de nebulización en los tejados que pulverizan agua sobre las cubiertas para reducir su temperatura superficial entre 5 y 8 °C en minutos. Un equipo comercial, el HY-WSWD, asegura descensos de hasta 10 °C en el tejado y ahorros del 20-30 % en el consumo de aire acondicionado. Aunque la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Mao Ning lo difundió en redes, no responde a una política estatal, sino a la adopción individual por parte de comunidades de vecinos, basada en la tecnología de climatización evaporativa.
El mecanismo es el mismo que el de un climatizador evaporativo a gran escala: las microgotas aumentan la superficie expuesta al aire, aceleran la evaporación y extraen calor latente del tejado y del entorno antes de que el calor penetre en el edificio. La Agencia Internacional de la Energía cifra la demanda asiática de refrigeración antes de 2050, y los estudios revisados estiman que el enfriamiento evaporativo puede recortar el consumo energético un 30-40 % frente al aire acondicionado convencional.
La técnica no es nueva: existen patentes estadounidenses desde los años 70 y se aplica en ciudades como Phoenix o Tempe. En China, el Palacio Daming de la dinastía Tang ya usaba un sistema de cortina de agua accionada por ruedas hidráulicas. La novedad aquí es la escala: cubrir tejados enteros de bloques residenciales para refrigerar el edificio como conjunto y su perímetro, en lugar de nebulizar zonas puntuales como hacen terrazas o el Ayuntamiento de Madrid.
El sistema presenta dos limitaciones clave: solo resulta eficaz en climas secos como el continental semiárido de Shanxi, y consume agua de forma continua, lo que plantea un dilema entre ahorro energético y estrés hídrico.
