Fábricas chinas están desmontando masivamente tarjetas gráficas Nvidia RTX 5090 para equipar servidores de inteligencia artificial, una práctica que revela la ineficacia de las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos. Según reveló el medio HKEPC, los operarios desueldan los chips y los módulos de memoria GDDR7 de estas unidades nuevas para ensamblarlas en placas base a medida con sistemas de refrigeración por turbina, diseñadas para encajar en los estrechos huecos de los centros de datos sin sobrecalentarse. Se estima que estos talleres pueden transformar miles de RTX 5090 diarias, un volumen que contradice la premisa de que China no debería tener acceso a estas GPU de alto rendimiento. Mientras tanto, en Estados Unidos, minoristas como Micro Center exigen a los compradores firmar declaraciones de no exportación de estas gráficas, una medida que parece insuficiente frente a la demanda industrial china. Esta situación ha creado una paradoja: la tarjeta más potente del mercado de consumo, diseñada para videojuegos, termina su vida útil sin haberse utilizado, siendo reutilizada para infraestructura de IA. Nvidia afirma seguir fabricando unidades, pero el suministro comercial para jugadores es escaso y los precios han disparado, dejando a los consumidores en la incertidumbre sobre el futuro de este hardware.
