China ha enviado a su estación espacial Tiangong, en la misión Tianzhou-10, embriones artificiales de pez cebra, ratón y humano para investigar si es viable concebir fuera de la Tierra. Los resultados preliminares de experimentos previos publicados por el Instituto de Física Técnica de Shanghái y la Universidad Tsinghua de Pekín no son alentadores. Las células germinales enviadas en la Tianzhou-6, en una fase temprana de desarrollo, crecieron peor que sus homólogas terrestres: la tasa de éxito cayó a la mitad (del 6-15% en tierra al 2-6% en órbita) y las células precursoras de espermatozoides se multiplicaron más de un 25% más despacio. Los investigadores atribuyen el peor rendimiento a la microgravedad y la radiación cósmica, principales sospechosas de alterar el desarrollo. En 2023, un primer ensayo con cultivos celulares automatizados ya había apuntado en la misma dirección. Ahora bien, el estudio también deja un margen para el optimismo: la actividad y el recuento de folículos ováricos inducidos no disminuyeron de forma notable, lo que sugiere que la radiación espacial tiene un impacto limitado a corto plazo sobre esas células. Los científicos chinos reconocen el tropiezo, pero defienden que, ante las misiones de larga duración previstas, la posibilidad de embarazos en el espacio merece seguir explorándose. Queda por ver qué arrojan los experimentos con los humanos artificiales de la Tianzhou-10.
