Shenzhen acogió este jueves la primera competición mundial de lucha libre entre robots humanoides, el campeonato Ultimate Robot Knock-out Legend, organizado por la empresa EngineAI. Los combates fueron protagonizados por un único modelo, el EngineAI T-800, de 1,73 metros de altura y 75 kilos, que cada equipo pudo personalizar con armaduras y mejoras de software. Durante uno de los enfrentamientos, un robot perdió la cabeza por un golpe, pero continuó lanzando puñetazos pese a quedarse sin los sensores alojados en ella, una escena que se viralizó en redes sociales.
La organización explicó que el torneo busca poner a prueba tecnologías de coordinación de sensores, equilibrio mecánico e inteligencia artificial con capacidad de decisión en milisegundos. Los jueces valoraron, además de la fuerza de los golpes, la estabilidad corporal, la capacidad de defensa, la resistencia, el equilibrio dinámico y la autonomía de decisión. La iniciativa se enmarca en la estrategia china de acelerar el desarrollo de humanoides mediante pruebas en entornos reales y fomentar su industrialización. En la fase de clasificación participaron más de 200 equipos de desarrollo de 10 países, con presencia de universidades como Stanford, Berkeley y Tsinghua, de los que 32 llegaron a la competición final.
