China ha puesto en funcionamiento Tianyu, un telescopio óptico de un metro instalado en el monte Saishiteng, en la provincia de Qinghai. Desarrollado conjuntamente por el Instituto Tsung-Dao Lee de la Universidad Jiao Tong de Shanghái y el Observatorio Astronómico de Shanghái, este instrumento ha completado con éxito su primera luz, marcando el fin de su construcción. Aunque las observaciones científicas regulares no comenzarán hasta octubre de 2026 tras las pruebas finales, el hito demuestra la viabilidad de la estrategia de astronomía de dominio temporal, priorizando la cobertura y la frecuencia de observación sobre la profundidad en una sola región.
A diferencia de los telescopios tradicionales que buscan maximizar la resolución en un punto específico, Tianyu utiliza una cámara de gran formato que cubre unos 8,5 grados cuadrados por toma, equivalente a más de 40 lunas llenas. Esta configuración permite registrar más de un millón de objetos celestes en un minuto, facilitando la detección de fenómenos transitorios como estallidos de rayos gamma, fusiones de estrellas de neutrones o contrapartidas ópticas de ondas gravitacionales, que pueden evolucionar en segundos. La ubicación en Saishiteng, a más de 4.000 metros de altitud, ofrece cielos secos y estables, consolidando a Qinghai como un polo de la astronomía china, donde la Academia China de Ciencias ha seleccionado ya cerca de 30 telescopios avanzados, incluido el telescopio Micius. Tianyu servirá como precursor para JUST, el futuro telescopio espectroscópico de 4,4 metros de la Universidad Jiao Tong, y su objetivo inicial será el seguimiento de exoplanetas y supernovas.
