La ciudad china de Rudong, en una zona costera al norte de Shanghái, alberga desde hace meses una singular instalación de 13.200 metros cuadrados y unos 150 metros de altura que aparenta ser un edificio industrial inacabado. En realidad se trata de EVx, un sistema de almacenamiento de energía por gravedad desarrollado por la empresa Energy Vault y considerado el mayor de su tipo en el mundo.
El mecanismo se basa en la energía potencial gravitatoria: cuando la red registra excedentes de electricidad renovable, el sistema emplea esa energía sobrante para izar bloques de residuos industriales —hormigón y otros materiales de unas 35 toneladas— hasta una altura de 148 metros. Los bloques quedan suspendidos acumulando energía potencial hasta que la red demanda más suministro. Entonces descienden de forma controlada y, al activar generadores a su paso, inyectan electricidad a la red, con una potencia máxima de 25 MW durante cuatro horas y una capacidad total de 100 MWh.
Energy Vault asegura que las pruebas en Rudong han arrojado una eficiencia del 83 %, superior a la de muchas baterías químicas, y que los bloques, al carecer de autodescarga, conservan la energía sin pérdidas mientras están en suspensión. La compañía estima una vida útil de al menos 35 años con un mantenimiento mínimo. Frente a las centrales hidroeléctricas de bombeo, EVx no necesita agua ni está expuesta a filtraciones o evaporación, y prescinde del litio y de otros minerales estratégicos. Sus limitaciones principales son la elevada inversión inicial, el gran tamaño de las estructuras y una menor versatilidad frente a las baterías convencionales.
