El Ministerio de Seguridad del Estado de China ha ordenado a varias entidades gubernamentales dejar de utilizar Windows 10 China Government Edition, la versión adaptada por Microsoft en 2017 para organismos públicos y empresas estatales del país. La decisión, adelantada por Bloomberg, adelanta una hoja de ruta que ya preveía la sustitución del sistema y se justifica, según fuentes oficiales, por motivos de seguridad de los datos, aunque Microsoft niega que existan incidentes concretos que la motiven.
La versión especial del sistema operativo fue fruto de una estrecha colaboración entre el ejecutivo de Microsoft Satya Nadella y responsables del Ministerio de Finanzas chino, una alianza poco habitual para una tecnológica estadounidense. Aun así, no logró consolidarse: ningún software extranjero ha satisfecho los requisitos de seguridad y fiabilidad exigidos por los funcionarios chinos. Entre 2023 y 2026, cinco de las seis guías de contratación tecnológica analizadas por Reuters ni siquiera recomendaban Microsoft, y la sexta solo la contemplaba con condiciones adicionales.
El movimiento se enmarca en la estrategia china de reducir la dependencia tecnológica de terceros países, una línea paralela a las restricciones de Estados Unidos sobre chips avanzados e inteligencia artificial. En los últimos cinco años, Microsoft ha cerrado al menos 15 oficinas y empresas conjuntas en China; en 2024 el país representaba alrededor del 1,5% de sus ingresos globales. Mientras no se ha detallado qué sistema sustituirá a Windows 10, alternativas locales como Kylin o UnionTech OS, basadas en Linux y adaptadas a procesadores chinos, llevan años ganando terreno en las administraciones públicas.
