Un equipo internacional de científicos ha perfeccionado el método del experimento CHIME (Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment) para medir la emisión de hidrógeno neutro del universo primitivo sin necesidad de comparar los datos con mapas de galaxias previos. Esta innovación permite estudiar la expansión acelerada del cosmos y la naturaleza de la energía oscura con mayor precisión y a menor coste. El hidrógeno, siendo el elemento más abundante, actúa como una señal clave para rastrear cómo se han separado las galaxias a lo largo del tiempo. Hasta ahora, CHIME requería catálogos de galaxias para interpretar la intensidad de la señal, lo que implicaba costes elevados y limitaciones en la resolución. Los nuevos estudios, publicados en IOP Science, demuestran que el software actualizado permite medir el hidrógeno directamente, obteniendo resultados consistentes con el modelo cosmológico estándar. Aunque los datos de 94 noches de observación en 2019 confirman la viabilidad del método, los investigadores aún no pueden determinar el destino final del universo. Analizan tres escenarios posibles: una expansión eterna, un 'big rip' donde la energía oscura destruye la materia, o un 'big crunch' donde el cosmos colapsa. Con los siete años de observación acumulados por CHIME, los científicos esperan resolver estas incógnitas en el futuro cercano.
