Chevrolet lanzó al mercado una pickup eléctrica con prestaciones sobresalientes —más de 400 millas de autonomía, dirección en las ruedas traseras, frenado regenerativo con el modo de un pedal, capacidad de alimentar una vivienda y el sistema de conducción manos libres Super Cruise— y, aun así, las ventas se han estancado en unas 14.000 unidades anuales en Estados Unidos y Canadá frente a las 130.000 del modelo de combustión en un solo trimestre. Tras conducirla por Detroit, la periodista concluye que el producto responde casi todo lo que un aficionado a las pickups podría pedir, con una eficiencia de 2,1 millas por kilovatio-hora y un habitáculo silencioso, pero tropieza con barreras como el precio, el alcance reducido al remolcar (un 60 % menor) y la resistencia cultural del segmento. El precio medio de una pickup de tamaño completo ronda los 66.000 dólares, apenas 5.000 menos que la Silverado EV LT Extended Range de 410 millas de autonomía, lo que descarta el coste como único freno. GM ha adelantado que adoptará celdas de litio-manganeso ricas (LMR) a finales de la década, con ahorros de unos 6.000 dólares por unidad que podrían acercar la versión eléctrica a la paridad de precio con la de combustión. Hasta entonces, la inercia del mercado y los recelos sobre la recarga siguen lastrando las matriculaciones.
