ChatGPT ha comenzado a generar caricaturas en el estilo de The New Yorker que incluyen firmas de caricaturistas reales de la publicación, como Brendan Loper, Harry Bliss y Emily Flake, sin su autorización ni compensación. Este fenómeno, documentado por investigadores de Wired, ha generado controversia tras la viralización de una imagen que imitaba a Dolly Parton y Tim Curry, firmada con el seudónimo de Loper. Aunque Loper conocía que su trabajo era utilizado para el entrenamiento de modelos de IA, la aparición de su firma en obras generadas por IA se sintió como una violación personal. OpenAI, a través de su portavoz, afirmó que el futuro de la creatividad es humano y que la comunidad ha reportado comportamientos no intencionados, aunque el sistema sigue generando estas firmas. El caso se enmarca en una disputa legal en curso entre The New York Times y OpenAI, donde se reveló que la empresa evadió paywalls de publishers para entrenar sus modelos. Además, aunque Condé Nast firmó un acuerdo de licencia con OpenAI en 2024, los contratos estándar de los caricaturistas de The New Yorker no permiten la licencia para entrenamiento de IA, y la empresa no otorgó permiso explícito para usar sus obras en LLMs. Los expertos señalan que, aunque las caricaturas generadas por IA imitan el estilo visual de la publicación, las firmas utilizadas son inequívocamente de autores humanos, planteando serias cuestiones de propiedad intelectual.
