Un estudio publicado en Nature ha determinado el acoplamiento fuerte (αs) con una precisión de cinco partes por mil, reduciendo la incertidumbre actual de un 0,9 % a un 0,05 %. Este avance, logrado mediante cálculos de QCD en rejilla (lattice QCD), resuelve un cuello de botella teórico que limita la precisión de las predicciones del Modelo Estándar en el LHC. El valor de αs, actualmente 0,1180 ± 0.0009, es crucial para procesos como la fusión de gluones, que produce el 80 % de los bosones de Higgs en colisionadores. La precisión mejorada permite incluir este parámetro en predicciones sin ajuste posterior a datos de colisionadores, lo que es esencial para futuros experimentos como el FCC-ee, donde la búsqueda de nueva física requiere discrepancias mínimas entre teoría y observación. El método de rejilla, desarrollado por Kenneth Wilson en 1974, permite tratar la QCD no perturbativamente, superando las limitaciones de las expansiones perturbativas a bajas energías. Aunque la aproximación de rejilla rompe ciertas simetrías fundamentales, como la chiralidad, estos artefactos desaparecen en el límite continuo. Desde 2011, el grupo FLAG ha compilado resultados de QCD en rejilla, validando predicciones de masas de hadrones y propiedades del protón. Este avance marca un hito en la madurez de la QCD no perturbativa, permitiendo explorar fenómenos como el momento magnético del muón con mayor fiabilidad.
