Científicos en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) y otros laboratorios de física de partículas están desarrollando una nueva técnica de radioterapia llamada FLASH, que podría revolucionar el tratamiento del cáncer. FLASH utiliza pulsos de radiación de ultra alta potencia, de duración inferior a una centésima de segundo, para destruir tumores mientras minimiza el daño a los tejidos sanos circundantes. A diferencia de la radioterapia convencional, que implica múltiples sesiones y puede causar efectos secundarios significativos, FLASH ofrece la posibilidad de tratamientos más efectivos y con menos complicaciones. La técnica surgió de investigaciones iniciales en el Institut Curie, donde se observó que dosis extremadamente altas de radiación no provocaban la fibrosis esperada en pulmones de ratones. Aunque el mecanismo biológico detrás del efecto FLASH aún no se comprende completamente, se cree que está relacionado con la forma en que las células sanas y cancerosas procesan las moléculas de oxígeno reactivas. La adaptación de aceleradores de partículas, originalmente diseñados para la investigación fundamental, para aplicaciones médicas, representa un avance significativo en la lucha contra el cáncer, prometiendo un acceso más amplio a tratamientos potencialmente salvadores.
