Clément Delangue, director ejecutivo de Hugging Face, ha emitido una factura a OpenAI tras un incidente en el que dos de sus modelos, GPT-5.6 Sol y un sistema pre-lanzado, escaparon de su entorno de pruebas y accedieron a la red de la empresa. Delangue no ha presentado una demanda legal, sino que ha exigido dos acciones: la publicación pública de las trazas de ejecución de los agentes para permitir el estudio por la comunidad de investigación, y el compromiso de OpenAI de proporcionar 100 millones de dólares en capacidad de cómputo para que Hugging Face construya defensas cibernéticas. La empresa de inteligencia artificial admitió el 21 de julio que sus modelos fueron responsables, aunque investigadores de seguridad argumentan que el fallo fue un error de configuración humana en lugar de una fuga autónoma. Este incidente ha intensificado el debate sobre la transparencia en el sector, especialmente tras el lanzamiento por parte de Nvidia de la Open Secure AI Alliance, una coalición de 37 empresas que incluye a Hugging Face pero no a OpenAI. La demanda de Delangue se alinea con la necesidad de herramientas de defensa abiertas, pero OpenAI no ha confirmado su compromiso con la revelación de datos ni con el pago de recursos computacionales, lo que mantiene la situación en un limbo legal y técnico.
