La sede de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en València amaneció este domingo con manchas de un líquido rojizo, "aparentemente sangre", según ha informado la responsable del área de incidencia política de la entidad, Noelia Montagud. La organización interpreta los hechos como "una amenaza contra los trabajadores de la entidad y contra las personas migrantes y refugiadas que atendemos", vinculada a "la ola de racismo y al discurso de odio que propaga la ultraderecha en este país".
Los hechos ocurrieron en la noche del sábado al domingo y fueron vecinos quienes alertaron a la Policía Nacional. Los agentes se personaron el domingo por la mañana en la sede, donde se encontraba una trabajadora, y le comunicaron que iban a abrir un expediente con diligencias por un ataque racista. CEAR está recabando información y documentación para presentar una denuncia ante la Fiscalía de Delitos de Odio.
Montagud ha alertado de que el acto busca incitar al odio "contra las personas que trabajan para ayudar a las personas migrantes y refugiadas" y ha enmarcado el incidente en la escalada ultras tras lo sucedido en Ceuta, donde trabajadoras humanitarias han sufrido ataques recientemente. "Cada vez hay más grupos de ultraderecha que incitan al odio y criminalizan a las personas que trabajan por la integración, algo muy similar a lo que hicieron en su día con Cruz Roja", ha señalado.
Las redes sociales de CEAR han condenado la agresión: "Nuestra sede en València ha sido vandalizada coincidiendo con los ataques que las trabajadoras humanitarias sufren en Ceuta, a quienes enviamos todo nuestro apoyo. Esto es lo que ocurre cuando se criminaliza a las personas migrantes y la solidaridad. ¡Basta de odio!", han publicado en sus perfiles.
