Un equipo de la Universidad de Oslo ha documentado la introducción más antigua conocida de peces por parte de seres humanos: cazadores-recolectores trasladaron truchas comunes al lago Tesse, en las montañas noruegas situadas a unos 850 metros de altitud, al menos en el año 4950 a.C., apenas 3.500 años después de que el lago quedara libre del casquete de hielo fenoescandinavo.
La prueba procede de trampas de madera parcialmente enterradas, descubiertas en 2022 tras un descenso del nivel del lago para tareas hidroeléctricas. La datación por radiocarbono y la correlación con la dendrocronología local sitúan la trampa más antigua hacia 4950 a.C. y otras posteriores en torno a 2669 y 2656 a.C., lo que indica un mantenimiento continuado de los dispositivos durante siglos.
Según el investigador Axel Mjærum, la dispersión natural queda descartada porque las cascadas impiden la migración río arriba, y los únicos peces presentes eran truchas. Antes de su transformación hidroeléctrica en los años 40, el lago llegaba a producir nueve toneladas anuales de trucha. El equipo plantea que los grupos humanos subían en verano a cazar renos y pescar, y regresaban al valle o la costa en invierno, cuando el clima era más suave.
