Marco Porcio Catón, conocido como Catón el Viejo, fue un político romano que impulsó una política fiscal agresiva contra el lujo ostentoso durante el siglo II a.C. Nacido en una familia plebeya, Catón ascendió al cónsulato en 195 a.C. y al censorato en 184 a.C., cargo que le otorgaba la supervisión de la moralidad pública y las finanzas del Estado. Tras la Tercera Guerra Macedónica, Roma acumuló grandes cantidades de oro y esclavos griegos, lo que generó una crisis de valores entre las élites patricias. Catón consideró que esta riqueza extranjera y el consumo de lujos como joyas, carruajes y ropa teñida debilitaban la identidad campesina y guerrera de Roma.
Para combatir esta tendencia, el censor impuso un impuesto del 1.000% sobre joyas, equipajes y vestimenta de lujo. Según Plutarco, la medida consistía en tasar estos bienes a diez veces su valor real para aumentar la recaudación fiscal y presionar a los propietarios a abandonar sus extravagancias. Catón utilizó también su poder para expulsar a senadores que violaban las normas de modestia, como quien besaba a su esposa en público o quien mataba a un prisionero para impresionar a un invitado. Aunque su política fracasó a largo plazo y Roma continuó helenizándose, los fondos recaudados se destinaron a la reparación de acueductos y la ampliación del alcantarillado, mejorando la infraestructura urbana. Catón, conocido por su austeridad personal, rechazaba el uso de vajilla de oro y plata, bebiendo agua o vinagre durante sus campañas, y su legado de defensa de la virtud romana influyó en la estructura fiscal y moral de la República.
