En lo alto del monte Santa Caterina, en la isla italiana de Favignana (archipiélago de las Égadas, Sicilia), se conservan los restos de una fortaleza medieval cuya configuración es fruto de sucesivas intervenciones a lo largo de más de un milenio. El enclave vuelve a ser actualidad porque ha servido como escenario de 'La Odisea', la última película de Christopher Nolan que recrea el regreso de Odiseo a Ítaca tras la guerra de Troya.
Los antecedentes del conjunto se remontan a 810, cuando una atalaya sarracena fue levantada para vigilar el litoral. Formaba parte de un sistema de tres puestos de observación distribuidos por la isla. En el siglo XI, los normandos, en el contexto de la conquista de Sicilia, levantaron sobre ese emplazamiento el castillo de Santa Caterina e impulsaron también el de San Leonardo, precedente del actual palacio Florio. Durante la Edad Moderna se sucedieron reconstrucciones que modificaron la planta original.
Construida con calcarenita local, la fortificación tiene forma rectangular con salientes en los cuatro ángulos y se distribuye en tres niveles. El más bajo, excavado en la roca, fue utilizado como prisión desde el siglo XVII. La iluminación se resolvía con ventanas ojivales y troneras, que permitían observar el exterior con seguridad. Tras perder sus funciones defensivas, Santa Caterina permanece como una de las principales ruinas históricas de Favignana y como mirador sobre el archipiélago.
