Un nutrido grupo de aspirantes a las 37 plazas de bombero del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria ha presentado recursos de alzada para reclamar su reincorporación al proceso selectivo, al considerar que la entrevista personal del tercer ejercicio se utilizó como filtro para excluir a opositores cualificados en favor de los bomberos interinos de la entidad. De los 17 interinos que se presentaron, 15 superaron las tres pruebas; en cambio, 19 de los 38 aspirantes externos que trabajan como bomberos en otras administraciones fueron declarados no aptos en la prueba psicosocial, según uno de los escritos.
Los recurrentes sostienen que la entrevista, de 15 minutos y realizada por un profesional de la psicología, se extralimitó de su función prevista: en lugar de limitarse a revisar las dimensiones calificadas como "no apto" en el test psicotécnico previo, sirvió para modificar valoraciones inicialmente favorables y dejar fuera a opositores que habían obtenido entre dos y cuatro dimensiones desfavorables, que pasaron a seis tras la entrevista. Denuncian además que el asesor técnico que firmó las respuestas a las reclamaciones, Antonio Pamos de la Hoz, está colegiado en Madrid y no en Las Palmas, como exigían las bases, y que las entrevistas pudieron no ser realizadas por él.
El Consorcio defiende que la entrevista tenía carácter "tanto de contraste como evaluativo" y que las bases permitían al tribunal matizar o refutar los resultados del test. Algunos interinos ocupan sus puestos desde 2020 y la justicia rechazó sus intentos de paralizar el proceso para acceder directamente a la condición de funcionarios de carrera.
