Casablanca: cómo una obra de teatro nunca producida se convirtió en mito del cine

Fuentes: Casablanca: How an Unproduced Play Marched Into Movie History

Casablanca (1942) figura entre los títulos más celebrados de la historia del cine, pero su génesis es menos conocida. La película nació de la obra 'Everybody Comes to Rick's', escrita por Murray Burnett y Joan Alison en 1940, que Warner Bros. adquirió justo después del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, al día siguiente de la declaración de guerra de Franklin D. Roosevelt. Ese contexto bélico impulsó al estudio a producir un filme ambientado en la África colonial francesa, con Humphrey Bogart como protagonista, un actor secundario de 43 años especializado en villanos que aquel papel convirtió en el intérprete mejor pagado de Hollywood.

El rodaje se desarrolló en los platós de Warner en Burbank durante el verano de 1942 y el estreno en Nueva York, a finales de noviembre, coincidió casi exactamente con la entrada de las tropas estadounidenses lideradas por el general George S. Patton en la ciudad marroquí tras un armisticio con el ejército de Vichy. La película compitió por tres Oscars en la gala de 1942-43 y se llevó el de mejor película. Su guión fue reescrito a diario por un equipo encabezado por los hermanos Epstein y Howard Koch, hasta el punto de que Ingrid Bergman no supo qué pareja formaría su personaje hasta el rodaje del final.

La trama gira en torno a Rick Blaine (Bogart), un estadounidense cínico y neutral que regenta un café en la ciudad, y a su antiguo amor Ilsa (Bergman), que llega con su marido, el resistente Victor Laszlo (Paul Henreid). La escena más emblemática muestra a los refugiados europeos del Café Americain entonando 'La Marsellesa' para acallar a unos oficiales alemanes que cantan 'Die Wacht am Rhein', un momento que marca el giro del protagonista hacia el compromiso con la guerra. El filme funciona además como alegoría de un Estados Unidos a punto de entrar en el conflicto y como retrato del refugio que Hollywood ofreció a los talentos europeos —judíos en muchos casos— que huían del nazismo, entre ellos Fritz Lang, Billy Wilder o Bertolt Brecht.