El Primer Ministro canadiense, Mark Carney, ha declarado en un discurso reciente que la estrecha relación económica de Canadá con Estados Unidos, antes considerada una fortaleza, ahora representa una debilidad que debe corregirse. Carney, quien también ha sido gobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, argumenta que el cambio en la política comercial estadounidense, incluyendo el aumento de aranceles, ha afectado negativamente a sectores como el automotriz y el siderúrgico, generando incertidumbre y frenando la inversión. El discurso, emitido el domingo, forma parte de los esfuerzos del gobierno canadiense por fortalecer la economía diversificando las relaciones comerciales y atrayendo nuevas inversiones, especialmente en energía limpia. Carney enfatizó la necesidad de que Canadá tome el control de su seguridad y futuro, reconociendo que depender de una sola potencia extranjera es insostenible. Sus comentarios llegan en un momento de tensión tras las declaraciones del presidente Trump sugiriendo que Canadá podría convertirse en el 51º estado de EE.UU., y en medio de la presión para negociar un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos antes de la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en julio. Carney ha prometido mantener informados a los canadienses sobre los avances en esta estrategia de diversificación.
