Cambiar a cocinas eléctricas puede reducir a más de la mitad la contaminación por dióxido de nitrógeno en interiores

Fuentes: Switching to electric stoves can dramatically cut indoor air pollution

Un estudio de la Universidad de Stanford publicado el 2 de diciembre en PNAS Nexus estima que sustituir las cocinas de gas o propano por eléctricas reduce la exposición residencial al dióxido de nitrógeno (NO2) en más de un 25 % de media en Estados Unidos, y en alrededor del 50 % para los hogares que más usan la cocina. La investigación es la primera evaluación nacional que compara de forma conjunta las fuentes de NO2 interiores y exteriores en 133 millones de viviendas. Según los autores, cocinar con gas eleva los niveles de NO2 por encima de los umbrales de seguridad a largo plazo recomendados en 22 millones de hogares estadounidenses, sobre todo en casas pequeñas, zonas rurales y grandes ciudades donde los espacios son reducidos. Las exposiciones más altas a corto plazo dentro del hogar se atribuyen en su totalidad al uso de la cocina, ya que las emisiones de gas se producen en picos concentrados. El NO2 está vinculado a asma, enfermedad pulmonar obstructiva, parto prematuro, diabetes y cáncer de pulmón. Los investigadores proponen medidas de bajo coste como placas de inducción portátiles (desde 49 dólares), pequeños electrodomésticos eléctricos, ventilación con campana y, donde existan, incentivos fiscales y rebajas estatales y federales vigentes hasta el 31 de diciembre. Estudios previos del mismo equipo han mostrado que la exposición al NO2 a largo plazo es un 60 % mayor en hogares de indígenas americanos y nativos de Alaska, y un 20 % mayor en hogares negros e hispanos que la media nacional.