Café instantáneo: el camino inesperado a tu taza

Fuentes: A brief history of instant coffee - Works in Progress Magazine

El café instantáneo, un producto que hoy en día damos por sentado, tiene una historia sorprendentemente compleja y llena de intentos fallidos antes de llegar a la comodidad que conocemos. La clave del desafío radicaba en preservar el sabor y aroma característicos del café, compuestos volátiles que se evaporan fácilmente durante el procesamiento. Simplemente secar el café por evaporación destruiría esos sabores.

Los primeros intentos, como el de John Dring en 1771, resultaron desastrosos. Su método, que involucraba mezclar café molido con grasas animales para crear una pasta, producía un producto que se echaba a perder rápidamente. Posteriormente, se desarrollaron 'esencias' de café, concentrados líquidos obtenidos al hervir el café, pero estos resultaban amargos y desagradables. Incluso el ejército estadounidense, durante la Guerra Civil, utilizó una versión concentrada que fue comparada con grasa de eje.

Un punto de inflexión llegó en 1889 con David Strang, un comerciante de especias de Nueva Zelanda. Strang aplicó un método de secado con aire caliente (similar a los utilizados para especias) para eliminar el agua del café sin hervirlo. Aunque el producto resultante no era perfecto – expertos como Arjun Haszard señalan que probablemente sufrió daños por calor y oxidación – marcó un avance significativo al producir un polvo más ligero y estable.

George Washington (no el presidente) logró comercializar el primer café instantáneo a gran escala en 1909, aprovechando la demanda generada por la Primera Guerra Mundial. La conveniencia de preparar café rápidamente en el campo de batalla fue un factor crucial, a pesar de su sabor cuestionable. La verdadera revolución llegó en 1937 gracias a Max Morgenthaler de Nestlé. Tras años de investigación personal (después de que Nestlé cortara la financiación), Morgenthaler desarrolló un proceso de extracción con agua caliente seguido de secado por aspersión, una técnica inventada previamente para otros fines. El secado por aspersión, que consiste en pulverizar el líquido a través de una cámara de aire caliente, permite una evaporación rápida y uniforme sin sobrecalentar el café.

En resumen, la historia del café instantáneo es un testimonio de la perseverancia y la innovación, mostrando cómo un producto aparentemente simple puede requerir décadas de experimentación para alcanzar su forma actual. La crisis económica en Brasil en la década de 1930, paradójicamente, impulsó la investigación que llevó a la creación del café instantáneo moderno, demostrando cómo las dificultades pueden catalizar el progreso tecnológico.