Un cable DAC (Direct Attach Copper) es una solución de interconexión de red que utiliza cobre para transmitir datos a corta distancia. A diferencia de los transceptores ópticos, el DAC es un cable fijo con conectores específicos en ambos extremos (como QSFP+ o SFP+). Su importancia radica en su bajo costo y simplicidad, siendo esencial en centros de datos para conectar equipos dentro de un mismo rack o entre racks cercanos sin necesidad de conversión compleja de señales.
Funciona mediante la transmisión de señales eléctricas a través de un cable twinax de cobre. Existen dos tipos principales: pasivos (que consumen menos energía) y activos (que ofrecen mayor distancia). Un concepto técnico crucial es el “breakout DAC”, donde un puerto de alta densidad (como QSFP28 para 100GbE) se divide físicamente para ofrecer múltiples puertos de menor velocidad (como 4x 25GbE). Esto permite a los administradores de red optimizar la densidad de puertos en switches y servidores, permitiendo conectar varios dispositivos con un solo cable físico.
Sin embargo, el uso de DACs implica consideraciones importantes. La distancia máxima suele estar limitada a 5 metros para velocidades altas (100GbE+) debido a la integridad de la señal. Además, a mayor velocidad, mayor es el blindaje electromagnético, lo que hace que los cables sean más gruesos y rígidos, dificultando su instalación en espacios apretados. Aunque la fibra óptica es superior para largas distancias, el DAC sigue siendo preferido por su menor costo operativo y menor complejidad de conversión de señales eléctricas a ópticas. A diferencia de la fibra, los DACs son menos sensibles al radio de curvatura, lo que facilita su manejo en entornos de rack.
