Caballos clonados: cómo las réplicas genéticas dominan el polo argentino

Fuentes: Field of clones: How horse replicas came to dominate polo
Imagen generada por IA con el prompt: Argentine polo player on horseback in vast green pampas, a line of nearly identical chestnut polo ponies beside him, warm golden hour light, editorial photojournalism style
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Argentina se ha consolidado como el centro mundial de la clonación equina aplicada al polo, una industria que pasó de la experimentación a la madurez en apenas dos décadas y que hoy plantea dilemas éticos sobre bienestar animal y competencia deportiva. El impulso inicial llegó en 2006, cuando el polista Adolfo Cambiaso, considerado el mejor del mundo, pidió a veterinarios que preservaran células de su caballo Aiken Cura antes de sacrificarlo tras una fractura sufrida durante la final del Abierto de Palermo. Inspirado por el caso de la oveja Dolly, Cambiaso vio en la clonación una vía para perpetuar la genética de sus mejores ejemplares. En 2016 montó por primera vez a una cría de su yegua Cuartetera y comprobó que los movimientos y el temperamento coincidían con los del original. Su equipo, La Dolfina, de la provincia de Buenos Aires, cuenta ya con más de 150 caballos clonados y domina la competencia; Argentina supera con holgura a Estados Unidos y Europa en este sector. Los costes, sin embargo, son elevados: la tasa de éxito sigue siendo baja y la inversión supera con creces la de criar un buen ejemplar por métodos tradicionales. El proceso, conocido como transferencia nuclear de células somáticas, consiste en introducir el núcleo de una célula del animal original en un óvulo enucleado de la misma especie. Aunque más de 25 especies de mamíferos han sido clonadas desde Dolly en 1996, persisten limitaciones técnicas: el ADN mitocondrial del óvulo receptor introduce pequeñas diferencias, y los patrones epigenéticos alterados elevan la incidencia de abortos, anomalías placentarias y problemas de salud en las crías. Especialistas y reguladores debaten ahora hasta dónde es legítimo manipular la biología con fines deportivos.