C12 ha presentado Pick & Place, un proceso patentado de nanoensamblaje que permite transferir nanotubos de carbono individuales sobre chips cuánticos con precisión micrométrica. La compañía francesa, que desarrolla procesadores cuánticos basados en nanotubos de carbono, enmarca esta tecnología como un pilar para la fabricación escalable de sus chips, ya que introduce un paso intermedio que desacopla el crecimiento del nanotubo de la fabricación del chip, ganando flexibilidad y modularidad.
El proceso permite preseleccionar y cualificar cada nanotubo antes de su integración, lo que reduce la variabilidad de los qubits, uno de los principales retos del hardware cuántico. C12 afirma ser la única empresa capaz de realizar esta preselección eléctrica a nivel de qubit. La maduración del método se refleja en las cifras: la compañía ensambló 50 dispositivos en las últimas cuatro semanas, frente a los 50 que logró durante todo 2025 con el método anterior.
La tecnología habilita también la integración de estructuras multi-qubit. Su chip de alta densidad integra 17 dispositivos cuánticos en un mismo sustrato, presentado por Pierre Desjardins en la conferencia Q2B de San Francisco. El cofundador y director de tecnología Matthieu Desjardins explica que la técnica se inspira en el empaquetado avanzado de semiconductores, adaptado a la nanoescala. La anuncio se sitúa en la hoja de ruta de C12 publicada en abril de 2026, que prevé escalar desde un primer qubit lógico hasta más de 100.000 qubits físicos en 2033.
