El presidente de BYD, Wang Chuanfu, aseguró el 9 de junio en la junta anual de accionistas de Shenzhen que la compañía china se convertirá en el mayor fabricante mundial de vehículos por volumen en un plazo de cinco años, destronando a Toyota. En 2025, Toyota vendió 11,3 millones de vehículos, frente a los 4,8 millones de BYD, lo que obligaría a la empresa china a más que duplicar sus ventas actuales. BYD ya es líder mundial en coches eléctricos, tras superar a Tesla el año pasado. La promesa no convenció al mercado: las acciones de BYD han caído más de un 45% desde sus máximos en Hong Kong en los últimos doce meses y un 33% en Shenzhen. Al día siguiente del anuncio, los títulos bajaron otro 4,3% en Hong Kong y un 1,6% en Shenzhen.
La presión interna es el principal obstáculo. Entre enero y mayo, las entregas totales de BYD en China cayeron más de un 20% interanual por la guerra de precios con fabricantes locales. En cambio, las exportaciones internacionales crecieron un 65% en los primeros cinco meses, con más de 160.000 vehículos vendidos fuera de China solo en mayo, un 80% más que en 2025. El objetivo para 2026 es superar 1,5 millones de unidades exportadas. Wang señaló que la batería Blade de segunda generación era el cuello de botella del año y adelantó que la conducción autónoma L3 y L4 llegará antes de lo esperado. Mientras, el Departamento de Defensa de EE. UU. incluyó a BYD en su lista de empresas militares chinas, decisión que Pekín rechazó por infundada.
