El historiador de la ciencia y académico de la Universidad de Princeton Graham Burnett advirtió en Madrid, durante el encuentro Atención, consciencia y libertad humana en la era de la IA organizado por la Fundación Telefónica, que las plataformas digitales extraen la atención de los usuarios mediante lo que él denomina "fracking humano". En una entrevista con EL PAÍS, Burnett comparó este modelo de negocio con la extracción petrolífera: las tecnológicas bombean estímulos para romper estructuras cognitivas y monetizar la atención, valiéndose de algoritmos de recompensa variable y microcálculos de activación fisiológica heredados de las máquinas tragaperras.
Burnett, autor del libro Attensity! (Penguin Random House), defendió la creación de "santuarios" como espacios libres de tecnología para preservar la atención consciente. Citó como ejemplo los bares españoles, que funcionan como refugio frente a las redes sociales, junto a bibliotecas o reuniones con amigos. Fundador del colectivo Friends of Attention, sostuvo que el problema no reside en los dispositivos, sino en el modelo de negocio no regulado, y acusó al determinismo tecnológico de volver pasivas a las personas y ocultar la responsabilidad de quienes diseñan, financian y regulan estas herramientas.
El investigador destacó que los sistemas de aprendizaje automático ya sostienen la arquitectura del fracking humano y que la irrupción de los grandes modelos de lenguaje y los chatbots marca el paso de la economía de la atención a la "economía de la intimidad", en la que la soledad se alivia con máquinas que escuchan. Burnett advirtió de que los chatbots en los que la gente confie pueden convertirse en canales de promoción comercial. Sobre las legislaciones que restringen el acceso de menores a redes sociales en Australia, Francia o España, valoró positivamente la prohibición de teléfonos en escuelas, pero alertó de que las prohibiciones pueden dejar a los jóvenes sin hábitos para integrar la tecnología de forma saludable al alcanzar la mayoría de edad.
