La agencia de espionaje brasileña confirmó el miércoles la existencia de interferencia de Estados Unidos y Rusia en las elecciones presidenciales del país, que se celebrarán el 4 de octubre. Esta revelación ha generado alarma entre funcionarios brasileños, defensores de la democracia y legisladores estadounidenses, quienes denuncian una campaña de desestabilización por parte de la administración de Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio.
El contexto electoral en Brasil es tenso: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca su reelección frente a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien está en prisión domiciliaria por un intento de golpe de estado en 2022. Senadores demócratas de EE.UU., incluyendo Jeanne Shaheen, Peter Welch y Tim Kaine, escribieron una carta a Rubio señalando que las acciones recientes de la administración apuntan a socavar el proceso electoral brasileño. La carta destaca la reunión de Flavio Bolsonaro con Trump en la Casa Blanca como evidencia de la voluntad de la administración de insertarse en la elección.
Además, más de 30 demócratas del Congreso de EE.UU. exigieron a Rubio que confirmara si la administración respetaría el proceso electoral brasileño y reconocería el resultado certificado, con un plazo de respuesta para el 1 de octubre. La intervención de Trump en la campaña de Bolsonaro ha sido criticada por científicos políticos y activistas, quienes señalan que estas acciones violan la Carta de la Organización de las Américas y constituyen una operación de cambio de régimen. Trump ha defendido a su padre, Jair Bolsonaro, calificando su proceso judicial como una 'caza brujas', mientras que Brasil impuso aranceles del 40% a EE.UU. en 2024, una medida que los analistas vinculan con la política de 'bolsonarismo' en Brasil.
