Bosnia-Herzegovina anunció la retirada de parte de su personal diplomático de Belgrado tras el entierro este lunes del criminal de guerra Ratko Mladic con honores militares en Serbia, al que asistieron miembros del Gobierno serbio. El ministro de Exteriores bosnio, Elmedin Konakovic, ordenó la salida de todo el personal cuya retirada no requiera la aprobación de la Presidencia tripartita; el embajador y el cónsul permanecen en sus puestos porque su marcha necesita el aval de las tres comunidades que integran la Presidencia. Konakovic aseguró, además, que si pudiera rompería hoy mismo las relaciones diplomáticas con Serbia. La Oficina del Alto Representante para Bosnia-Herzegovina advirtió que glorificar a condenados por crímenes de guerra y negar el genocidio genera divisiones y socava la reconciliación. El ministro de Exteriores croata, Gordan Grlic Radman, calificó la exaltación de Mladic como incompatible con los valores de la UE, en pleno proceso de adhesión de Serbia. Mladic, antiguo comandante serbobosnio, fue condenado en 2017 a cadena perpetua por genocidio —incluida la masacre de Srebrenica, con más de 8.000 muertos—, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra por el asedio de Sarajevo. Tras 16 años prófugo, fue detenido en Serbia en 2011 y entregado al TPIY. Falleció con 83 años a finales de agosto en una celda de La Haya y fue enterrado en la iglesia de San Lucas de Belgrado, con el féretro cubierto por las banderas de Serbia y de la República Srpska, escoltado por motoristas policiales y aplaudido por miles de ciudadanos.
