Los servicios de emergencia han sofocado un pequeño rebrote del incendio que asoló durante cinco días la reserva de Headon Warren, en la costa oeste de la Isla de Wight. El nuevo foco, detectado hacia el mediodía del martes, se originó por la quema subterránea de turba, un material que puede arder de forma latente durante largo tiempo cuando el calor queda atrapado bajo la superficie, según Hampshire & Isle of Wight Fire and Rescue Service.
El incendio original, iniciado el 23 de julio, destruyó nueve hectáreas (22,2 acres) de brezal. En su punto álgido, ochenta bomberos trabajaron en la extinción, apoyados por un helicóptero que arrojó agua de mar sobre las llamas, mientras equipos llegados del continente cruzaron el mar en transbordador. La ubicación remota, las pendientes pronunciadas y la proximidad de un acantilado dificultaron las tareas de extinción, y en el lugar se hallaron restos de fogatas que podrían estar en el origen del fuego.
National Trust, entidad que gestiona el paraje, advierte de que la recuperación llevará años y señala la muerte de un gran número de aves nidificantes, además de reptiles, pequeños mamíferos y anfibios. Antes del siniestro, la escasez de visitantes —limitados por la lejanía del enclave— había permitido el desarrollo de una fauna singular en el mayor brezal marítimo y uno de los escasos pastizales sobre caliza de la isla. Los senderos han vuelto a abrirse, pero se pide a los caminantes que eviten las zonas quemadas para favorecer la regeneración del ecosistema. Cerca de 30 hectáreas de Headon Warren, gestionadas en colaboración con Warren Farm y Natural England, se destinan a la restauración de estos hábitats.
