Un bombero voluntario de 18 años ha sido sometido a investigación formal en Francia por su presunta responsabilidad en el incendio del bosque de Fontainebleau, al sur de París, que ha calcinado más de 2.000 hectáreas y forzado la evacuación de unas 1.000 personas. La fiscalía confirmó que el joven confesó inicialmente haber prendido fuego a ramas con un mechero y gasolina, aunque luego se retractó. Un segundo hombre de la misma edad también ha sido abierto a investigación, una fase del procedimiento penal francés previa a la imputación formal y al eventual juicio. Aunque el fuego está acotado, no se ha extinguido por completo.
En su visita del jueves, el presidente Emmanuel Macron advirtió de que no habrá tolerancia con los incendiarios y recordó que el siniestro ha quemado el 10 % del bosque. Macron aseguró que Francia no sufría tantos incendios desde la Segunda Guerra Mundial; en lo que va de año se han registrado cerca de 11.000 fuegos en el país. El incendio obligó a cerrar parcialmente la principal autopista norte-sur del país desde el pasado domingo. El bosque alberga el Palacio y Parque de Fontainebleau, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.
Francia, como otros países europeos, atraviesa una serie de olas de calor inusuales. El servicio climático Copernicus sitúa a Europa como el continente que más rápido se calienta, al doble del promedio mundial, lo que multiplica los incendios estivales. En España, los fuegos de este verano han dejado al menos 13 muertos, y en el Reino Unido los bomberos intentan contener un incendio en el Parque Nacional de Cairngorms.
