Un nuevo estudio revela que, si bien los hogares estadounidenses muestran interés en las bombas de calor como alternativa para la calefacción y la reducción de emisiones, los altos costos de la electricidad podrían obstaculizar su adopción generalizada. Las bombas de calor, que utilizan electricidad para transferir calor, son más comunes en estados cálidos del sur, pero su adopción es limitada en el noreste, donde los inviernos son más fríos. El estudio, realizado por investigadores de Harvard, analizó el impacto en las facturas de calefacción en todo el país y encontró que, para los hogares que actualmente utilizan gas natural en regiones frías, la instalación de una bomba de calor podría aumentar significativamente los costos anuales de calefacción, hasta $1,200. En contraste, los hogares que utilizan propano, petróleo o sistemas eléctricos ineficientes podrían ahorrar entre $200 y $500 al año. El alto costo inicial de instalación, que puede superar los $17,000 para un sistema de aire y los $30,000 para un sistema geotérmico, también representa una barrera importante. La viabilidad económica de las bombas de calor depende en gran medida de los precios de la electricidad en comparación con otras fuentes de energía, lo que subraya la necesidad de políticas que aborden tanto los costos de la electricidad como los incentivos para la adopción de tecnologías de calefacción más eficientes.
