Las bolsitas de nicotina son pequeños saquitos de microfibra con polvo dosificado que contiene nicotina, aromatizantes y otros ingredientes; al colocarlas entre el labio y la encía, la sustancia se absorbe en el torrente sanguíneo. Las ventas minoristas globales de este producto crecieron más de un 50% entre 2023 y 2024, hasta alcanzar casi 7.000 millones de dólares en 2024, con cerca del 80% del mercado concentrado en Estados Unidos.
Estas bolsitas forman parte de los "sistemas emergentes de suministro de nicotina" —junto con cigarrillos electrónicos y tabaco calentado— que la industria tabaquera impulsa mientras caen las ventas de cigarrillos convencionales, según explica Robert K. Jackler, profesor emérito de otorrinolaringología de Stanford e investigador principal de Stanford Research Into the Impact of Tobacco Advertising, que colaboró con la Organización Mundial de la Salud en un informe reciente sobre las tácticas de comercialización de estos productos.
Jackler advierte de que la industria está "en modo pánico" ante el mínimo histórico de fumadores en EE UU (menos del 10% de adultos y 1,4% de adolescentes) y diversifica sus fuentes de ingresos mediante cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y bolsitas de nicotina, productos diseñados para captar consumidores jóvenes y sostener la adicción. Las campañas publicitarias reproducen los tropos del marketing cigarrillo del siglo XX, con envases coloridos, sabores dulces, afrutados o mentolados, y prescriptores en redes sociales como Facebook e Instagram.
A diferencia de los chicles o parches de sustitución aprobados por la FDA, que limitan la nicotina a 4 mg, muchas bolsitas contienen entre 9 y 12 mg por unidad, e incluso 150 mg en algunos casos, y se comercializan para mantener la adicción, no para abandonarla. Además, pueden usarse en lugares donde está prohibido fumar, lo que mantiene altos los niveles de nicotina durante todo el día y dificulta dejar el cigarrillo. Mientras varios países prohíben o restringen duramente estos productos, EE UU avanza en una regulación favorable a la industria bajo la segunda Administración Trump.
