BMW ha implementado un nuevo sistema de tornillos de seguridad con forma del logotipo de la marca, diseñados para dificultar las reparaciones realizadas por usuarios no autorizados. Esta medida, que prioriza la imagen de marca sobre la funcionalidad, requiere herramientas especiales y puede dañar las herramientas estándar al intentar manipularlas, frustrando el derecho a la reparación. La estrategia forma parte de una cultura corporativa más amplia de protección de la propiedad intelectual, evidenciada también por un centro de reciclaje único donde BMW reutiliza componentes de vehículos prototipo, impidiendo que otros fabricantes accedan a sus tecnologías. La iniciativa ha generado críticas por limitar la capacidad de los usuarios para mantener y reparar sus propios vehículos, contradiciendo la creciente tendencia hacia el derecho a la reparación que se está impulsando a nivel nacional. La comunidad de 'do it yourself' (DIY) ya ha respondido creando réplicas impresas en 3D de la herramienta.
