Blue Origin logró el domingo el primer reuso exitoso de un impulsor orbital de su cohete New Glenn, un hito importante para la compañía y para el programa Artemis de la NASA. El lanzamiento, que tuvo lugar desde la Estación de la Fuerza Espacial Cabo Cañaveral en Florida, vio al cohete de 98 metros de altura encender sus siete motores BE-4 y alcanzar velocidades supersónicas. Tras la separación del impulsor principal, este realizó una maniobra de aterrizaje controlada en una plataforma marítima a unos 640 kilómetros al sureste de Cabo Cañaveral, marcando su segundo vuelo para este impulsor específico, apodado 'Never Tell Me The Odds'.
Este logro es significativo porque Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, busca competir con SpaceX en el mercado de lanzamientos orbitales y más allá. Aunque la empresa ha reutilizado con éxito sus cohetes suborbitales New Shepard, New Glenn representa un desafío mayor en términos de tamaño y complejidad. Sin embargo, el vuelo también estuvo marcado por una falla en la etapa superior del cohete, lo que representa un revés para los planes de Blue Origin y para su contribución al programa lunar Artemis. La compañía planea reutilizar los motores del vuelo anterior en futuras misiones, buscando emular la eficiencia de SpaceX en la reutilización de sus cohetes.
