En julio de 2001, el programador Bram Cohen presentó BitTorrent en una lista de correo sobre redes entre pares. Su aplicación introdujo la distribución por enjambre, un método que divide los archivos en fragmentos pequeños y permite a miles de usuarios intercambiarlos de forma simultánea. Cohen acababa de salir de Mojo Nation, una startup que fusionaba intercambio de archivos, computación distribuida y micropagos, y decidió crear una herramienta centrada únicamente en esa tecnología de enjambre.
BitTorrent nació en un contexto hostil para el intercambio P2P: la industria del entretenimiento había logrado cerrar Napster, Kazaa, Grokster, LimeWire y eDonkey mediante demandas por infracción de derechos de autor. El diseño de BitTorrent lo diferenció de sus antecesores: carecía de buscador interno y no operaba servidores centralizados, de modo que la localización de archivos recaía en sitios web externos con archivos de metadatos (torrents) y en servidores rastreadores. Esta arquitectura eximió a Cohen de responsabilidad legal y mantiene a BitTorrent como el único editor importante de software de intercambio de archivos que no ha sido demandado por Hollywood.
La aplicación creció con rapidez en comunidades especializadas como Etree, dedicada a grabaciones de bandas de jam como Phish y los Grateful Dead, y despegó definitivamente cuando se convirtió en vehículo de distribución de anime y vídeo pirata. Portales como Suprnova.org, fundado en 2002 por un estudiante esloveno, y The Pirate Bay, creado en 2003 por un grupo de hackers suecos, catapultaron el tráfico de BitTorrent: en 2004, distintas mediciones estimaban que la tecnología representaba alrededor de la mitad del tráfico P2P y un tercio de todo el tráfico de internet. Frente a Napster o Kazaa, BitTorrent demostró que la descentralización podía burlar a la industria del entretenimiento y dar lugar a una economía paralela de sitios de descarga que, dos décadas y media después, sigue operativa.
