Los magnates tecnológicos de California han invertido más de 340 millones de dólares en la oposición a la Propuesta 40, una medida de impuestos a los multimillonarios que se votará en noviembre. Según las declaraciones financieras estatales, la campaña de oposición gasta más de un millón de dólares diarios, alcanzando los 21,2 millones en los primeros 19 días de septiembre. Esta estrategia busca frenar una ley que imponería un impuesto único del 5% a los multimillonarios, con los ingresos destinados principalmente a programas de salud, educación y asistencia alimentaria.
La medida ha polarizado a la democracia estatal, dividiendo a los demócratas entre quienes la apoyan por su impacto en la salud y quienes la rechazan por ser un impuesto único. Mientras que uniones y políticos progresistas como Bernie Sanders y Ro Khanna apoyan la propuesta, candidatos a la gubernatura y organizaciones como Planned Parenthood la oponen. Los principales donantes de la campaña de oposición incluyen a Sergey Brin, con al menos 102 millones de dólares, y Eric Schmidt, con más de 42 millones. La campaña de oposición ha utilizado una estrategia de marketing agresiva, centrada en advertir que el impuesto afectaría a médicos, maestros y familias trabajadoras, sin mencionar a los multimillonarios. Sin embargo, los datos muestran que la propuesta tiene un liderazgo del 45% sobre el 42% de votos en contra, aunque este margen se ha reducido. Además, la oposición ha logrado incluir en la votación las Propuestas 41 y 42, que podrían anular la Prop 40 si obtienen más votos, complicando aún más el proceso electoral.
