GSK ha presentado los resultados de dos ensayos clínicos de fase 3 con más de 1.800 participantes en 29 países, publicados en The New England Journal of Medicine. Su fármaco experimental bepirovirsen, administrado durante 24 semanas junto a antivirales estándar, logró la curación funcional del 19% de los voluntarios con hepatitis B crónica: 233 de 1.220 personas controlaron el virus de forma natural seis meses después de interrumpir todo el tratamiento, frente a ninguno de los 614 participantes del grupo con placebo. En el subgrupo con menores niveles del antígeno de superficie viral, la tasa de curación ascendió al 26%.
El bepirovirsen es un oligonucleótido antisentido que bloquea el ARN mensajero del virus para impedir su replicación y estimula la respuesta inmune. A diferencia de los fármacos habituales —análogos de nucleósidos o nucleótidos—, no elimina el ADN circular cerrado covalentemente (cccDNA) del virus integrado en los cromosomas, pero reduce la carga viral durante el tiempo suficiente para reactivar las defensas del organismo.
Los efectos secundarios fueron frecuentes, aunque rara vez graves. Hepatólogos como Anna Lok (Universidad de Michigan), Nick Walsh (Universidad de Monash) y Fabien Zoulim (Universidad Claude Bernard Lyon 1) calificaron los resultados de «hito largamente esperado», aunque subrayaron que el fármaco se probó solo en pacientes cuya infección ya estaba bien controlada con tratamientos previos. La Organización Mundial de la Salud estima que 240 millones de personas viven con hepatitis B crónica en el mundo, con 1,1 millones de muertes anuales; solo el 27% está diagnosticado y menos del 5% recibe tratamiento. GSK ha presentado los datos a reguladores de Europa, Estados Unidos, Canadá, Japón y China y aún no ha anunciado el precio.
